Biblioteca
No caminé solo.
Hubo silencio, niebla y piedras. Hubo tramos en los que el camino parecía desdibujarse bajo mis pies. Pero incluso entonces, nunca avancé verdaderamente solo.
Figuras que pensaron, escribieron, lucharon, observaron y dejaron encendida una pequeña llama para quienes, como yo, vinimos después.
Filósofos. Estrategas. Historiadores. Escritores. Inquietos y curiosos. Narradores de lo visible y de lo invisible.
Personas que hablaron de virtud, de guerra, de liderazgo, de razón, de emociones, de la naturaleza humana, de alma.
Hombres y mujeres que dejaron, quizá sin saberlo, una llama encendida en medio de la oscuridad.
A veces fue un libro.
A veces una idea.
A veces apenas una frase que llegó en el momento preciso.
Y bastó.
Esta Biblioteca no es un catálogo.
No es una colección.
Es mi Lararium.
Un lugar reservado para las voces que, de algún modo, terminaron formando parte de mi camino.
No como autoridades incuestionables.
No como modelos perfectos.
Sino como gigantes.
Gigantes sobre cuyos hombros me he elevado para ver más lejos de lo que habría visto por mí mismo.
Todo lo que he construido se sostiene, en parte, sobre sus palabras, sus preguntas… y también sobre sus errores.
Y quizá, algún día, otros también se eleven sobre los nuestros.

