Formación y facilitación
LAS RESPUESTAS CORRECTAS APAGAN LAS PREGUNTAS BRILLANTES
Otra reunión semanal más con los encargados de sección. Necesito un café… o una tila.
Empezamos con el objetivo de ver la campaña actual, tomar decisiones y, quizá, adelantar algo de la próxima. Pero hemos acabado en reproches entre departamentos, varios grupos hablando de cosas distintas y sin concretar nada al final.
He tenido que apagar varios fuegos y, aun así, he intentado avanzar con todo lo que tenía pendiente.
Siento que no estamos en la misma onda.
O quizá es que no sé explicarme… o no sabemos escucharnos.
Y lo peor es que este caos lo veo después en los departamentos. La campaña se resiente. Las cosas no avanzan como deberían. Y tengo la sensación de que siempre estamos reaccionando en lugar de construir.
Y no puedo evitar seguir dándole vueltas a lo que ha pasado en la reunión.
Porque lo que ocurre allí no es muy distinto a lo que luego pasa en el día a día de los equipos.
Todo parece claro cuando lo hablamos. Se toman decisiones, se plantean ideas, se avanza en teoría… pero después cada departamento lo interpreta de una forma distinta.
Y me pregunto si el problema no es lo que estamos decidiendo, sino en cómo lo decimos, lo escuchamos y lo interpretamos.
¿Estamos aprovechando bien las reuniones o simplemente estamos repitiendo siempre el mismo formato?
¿Estamos consiguiendo que cada área entienda lo mismo cuando se toma una decisión o cada uno construye su propia versión?
¿Tenemos espacios donde realmente se pueda debatir y confrontar ideas o seguimos evitando el conflicto para mantener una sensación de orden?
¿Y si parte del problema no está en las decisiones… sino en lo que ocurre entre nosotros mientras intentamos tomarlas?
Y lo peor es que esto no se queda en la reunión.
Se traslada después a cada departamento.
A la forma en la que trabajamos, comunicamos y ejecutamos.
Y entonces todo se ralentiza.
Todo se fragmenta.
Todo pierde claridad.
Y me empiezo a preguntar si esto es algo aislado o si forma parte de nuestra forma habitual de trabajar.
No tienes que hacerlo solo.
Si al leer estas líneas has sentido que algunas de estas situaciones forman parte del día a día de vuestra organización, quizá haya llegado el momento de incorporar nuevas herramientas para aprender, comunicar y trabajar de una forma diferente.
Ya sea adquirir nuevos conocimientos para afrontar los retos que tenéis por delante, crear un espacio donde ordenar conversaciones, alinear criterios y facilitar la toma de decisiones o combinar ambas cosas para que el aprendizaje no se quede solo en la teoría, sino que forme parte de la manera en la que trabajáis cada día.
Sea cual sea vuestro punto de partida, quiero deciros algo: es posible.
Es posible diseñar acciones formativas que aporten herramientas prácticas desde el primer momento. Es posible facilitar reuniones y dinámicas donde las personas participen, debatan y construyan soluciones conjuntamente. Y también es posible combinar ambas metodologías para que el conocimiento y la experiencia se refuercen mutuamente y el aprendizaje tenga un impacto real en la organización.
No todas las organizaciones aprenden de la misma manera.
Si queréis desarrollar el liderazgo de vuestros responsables, mejorar la comunicación entre departamentos, fortalecer el trabajo en equipo o acompañar un proceso de cambio, estaré encantado de diseñar una propuesta adaptada a vuestra realidad. Escríbeme desde la página de contacto y cuéntame qué está ocurriendo en vuestra organización, qué os preocupa y qué os gustaría conseguir. Leeré vuestro caso personalmente y valoraremos juntos cuál puede ser la mejor forma de ayudaros.
Invierte en las personas. Invierte en su aprendizaje. Invierte en una organización capaz de crecer desde el conocimiento, la reflexión y la acción. Porque el verdadero impacto no está solo en marcar la ruta o en impulsar al equipo a recorrerla, sino en conseguir que ese camino forme parte de vuestra manera de trabajar.

