¿HAS LLEGADO HASTA AQUÍ POR UNA RAZÓN?
¿Y si no es la que crees?
Has visto o escuchado algo.
Le has dado un significado.
Ese significado encaja.
Y has seguido adelante.
Normal.
Lo hacemos todos.
Has buscado.
Has creído encontrar lo que querías.
Y tal vez…
encontraste lo que necesitabas.
Párate un momento.
¿Qué te ha hecho buscar y entrar aquí?
¿Qué sabes realmente?
¿Y cuánto has completado tú por el camino?
Porque hay algo curioso en nuestras certezas:
Vemos algo.
Le damos un significado.
Encaja.
Lo damos por bueno…
Y actuamos desde ahí.
Hasta aquí, nada extraño.
Ahora prueba otra cosa.
Piensa en algo que hoy estés dando por cierto.
Algo que te preocupe, te enfade, te ilusione o esté condicionando una decisión.
¿Qué sabes?
No qué crees.
No qué probablemente ocurrió.
No qué sería lógico.
No la explicación que mejor encaja.
¿Qué sabes?
Quédate únicamente con aquello que puedes observar, escuchar, medir o comprobar.
Lo demás no lo tires.
Solo ponlo en otro sitio.
Lo primero:
LO SÉ.
Lo segundo:
LO INTERPRETO.
Ahora mira ese segundo montón.
¿Qué estás suponiendo?
¿Qué explicación estás construyendo?
¿Qué otras explicaciones caben con exactamente los mismos hechos?
¿Qué necesitas comprobar?
Y una última:
¿Qué cambia en lo que sientes o en lo que haces cuando tu explicación deja de ser la única posible?
Por cierto…
Llegaste hasta aquí buscando a Javier Aroca.
Lo encontraste.
Javier Aroca
Coach profesional
Puede que sea exactamente a quien buscabas.
Estás en tu casa. Pasea, disfruta. Estoy a tu disposición para lo que necesites.
Esta pequeña pieza acaba de mostrar bastante sobre cómo trabajo.
Puede que buscases a otro Javier Aroca.
También estás en tu casa.
Llegaste hasta aquí convencido de haber encontrado a quien buscabas.
Curioso, ¿verdad?
No te preocupes.
No eres el primero.
Otros escribieron.
Otros llamaron.
Y gracias a ellos —y ahora también a ti— existe esta página.
No por la coincidencia de dos nombres.
Eso es solo la anécdota.
Lo interesante es otra cosa:
Lo fácil que resulta llegar a una certeza sin darnos cuenta del camino que hemos recorrido hasta ella.
Puede que hayas entrado aquí desde una emoción o un pensamiento diferente al que tienes ahora.
Venías con algo que decir.
Una idea.
Una opinión.
Una creencia.
Te animo a que escribas igualmente.
Esta vez, si quieres, puedes hacerlo desde esta pequeña anécdota que acabas de vivir.
Cuéntame cómo venías, imaginando quién era.
Qué esperabas encontrar.
Cuéntame ahora cómo te sientes, sabiendo quién soy.
Y si algo ha cambiado desde que entraste.
También quiero dejarte una pequeña fábula.
Habla de la vida, de sus cambios y de esas veces en las que lo que hoy parece una desgracia mañana puede convertirse en una fortuna.
O al revés.
Me resulta especialmente oportuna para este momento.
¿Buena suerte? ¿Mala suerte?
Quién sabe.
Estás en tu casa. No lo olvides.
Pasea.
Observa.
Disfruta.
Aquí estaré para ti también, si alguna vez lo necesitas.


